¿Afortunada en el trabajo y no en el amor?

¿Eres afortunada en el trabajo y no en el amor? ¿Qué te parece si te digo que tomes el dating como si estuvieras en los negocios?

A veces creemos que nuestra carrera es pura cabeza y que las relaciones son mucho corazón. Separamos estas dos áreas de nuestra vida como si no se pudieran llevar una con la otra, pero déjame decirte que no es así.

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A continuación te explicamos cómo combinar el dating con los negocios y dejes atrás esa idea ser solo afortunada en el trabajo y no el amor. Haz lo que cualquier buen emprendedor seguiría para posicionar su producto. ¿Lista para el éxito comercial?

  1. Presentación

Si la gente no sabe del servicio que ofreces, no vas a tener clientes. Igual en el dating, si no saben que estás soltera, disponible y buscando galán, te evitas oportunidades. Que no te dé pena “ponerte en el mercado”.

Dile a tus amigos que te presenten galanes, sal a lugares de moda y pon tu perfil en las aplicaciones de online-dating. Son divertidas y dejarás que la tecnología te ayude… como en un buen trabajo.

  1. Posición

Al vender un producto tienes que mostrar las características que lo hacen original, entonces piensa en: ¿Cuáles son tus puntos fuertes? Tanto físicos como de habilidades. Si tus ojos resaltan, aprende a maquillarlos para darles énfasis. Si tu pelo es de concurso, lúcelo. Si tu área de confort en una plática es la política, manifiesta tu opinión.

En pocas palabras, sé tú misma, pero a la máxima potencia. Saca el mayor provecho a tus cualidades, púlelas y muéstralas con orgullo.

  1. Mercadotecnia

¿Qué imagen quieres proyectar y a qué “público” quieres atraer? Si estás en un negocio de administración o finanzas, verás que quienes trabajan ahí tienen una imagen formal, de traje sastre y portafolios.

En las áreas creativas el ambiente es más informal, pueden vestirse de jeans y T-shirt. Si trabajas en moda, tu vestuario tiene que dar a entender que sabes de vanguardia.

Es lo mismo con tu imagen en el dating. ¿Qué es lo que quieres proyectar? Si te pones chamarra de cuero y botas, ¿a qué tipo de hombre vas a atraer?, ¿si usas falda y tacón?, ¿si te pones mucho o poco maquillaje? Tu imagen personal es primordial en cualquier aspecto de tu vida, ya que el arreglo dice más que mil palabras y, por lo tanto, atraerá a cierto tipo de “cliente” potencial.

La idea es que te sientas cómoda como eres, pero con conciencia de que la imagen que proyectas reflejará tu personalidad.

  1. Objetivo

¿Qué es lo que quieres conseguir? ¿Diversión? ¿Experiencias? ¿Aventuras? ¿Matrimonio? Tienes que tener clara tu meta; si no vas a merodear entre falsos “clientes” que tomarán ventaja de tu “producto”, pero a la hora de la hora no van a “comprar.”

Una vez que sepas lo que quieres, y que esto sea congruente con tu imagen y con las cualidades que muestras, busca galanes potenciales que tengan los mismos objetivos que tú, para que no pierdas el tiempo con quienes buscan otra cosa.

  1. Promoción

Hay negocios que te dejan probar el producto por cierto tiempo. Si vas a un gym a pedir información, te dejan que lo uses tres días gratis. Algunos coches ofrecen que los manejes por un día; si vas a una tienda de belleza te regalan muestras de sus productos.

En pocas palabras dejan que te enamores, conociendo lo que vas a comprar. Con el dating es igual. Ofrece un “trial” de dos o tres citas… Deja que te conozcan bien y tú ábrete a conocerlos a ellos.

A veces somos nosotras quienes cerramos nuestras posibilidades por prejuicios, pero si te das el chance de salir al menos dos citas (o el tiempo que tú establezcas), será bueno para “tu negocio”, ya que tendrás más experiencia. Con más público y más sabiduría…

  1. El rechazo no es fracaso

Ningún negocio se dio de la noche a la mañana y todo el mundo quiso comprar en él. Hay mucha competencia allá afuera, y para todos hay gustos. De modo que no te lo debes de tomar personal. Si alguien no tiene interés en tu “empresa”, a lo mejor es porque es fiel a una “marca” desde hace años y solo le gusta “comprar” ahí. O simplemente ahora no tienen ganas de “invertir” en nada. Que eso no te haga dudar de lo que tú tienes. No son los clientes indicados, está bien. ¡El que sigue será!

  1. Evaluación de desempeño

En varios negocios hay un momento en que sus participantes se detienen a analizar qué es lo que están haciendo bien y qué les falta por lograr. Cuáles son los nuevos objetivos, las nuevas estrategias y por dónde pueden crecer.

Los empleados se autoevalúan y también reciben críticas constructivas de sus compañeros. La idea no es que les preguntes a los galanes con los que sales qué hiciste bien y qué no, porque la mayoría no responderá con sinceridad. El caso es que sí estés consciente de tus patrones.

Después de un cierto tiempo, analiza qué actitudes sientes que te sirvieron, cuáles te estorbaron, cuáles quieres repetir, cuáles mejorar. Simplemente cambia una variable para ver cómo funciona alguna otra táctica.

No te juzgues ni te critiques que eso solamente puede alejarte más del éxito; simplemente obsérvate y recuerda que todo es experimentación a prueba y error. Finalmente en la guerra y en el amor, todo se vale.

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