Parto humanizado y violencia obstétrica: Qué es y cómo hacernos respetar

En el marco de la celebración de la Semana Mundial por el Parto Respetado, algunos expertos nos cuentan por qué es importante tener un parto humanizado y qué es la violencia obstétrica

El nacimiento de un hijo es lo más sagrado que puede existir para una mujer.  Es importante que quien vaya a ser mamá sienta que está en un ambiente seguro y de confianza para dar a luz.
El problema es que en nuestro país existen varias mujeres que han denunciado malos tratos antes y durante el parto, los cuales pueden ser desde inducciones innecesarias hasta que las reten por no saber pujar.
Es por eso que, en el marco de la celebración de la Semana Mundial por el Parto Respetado, quisimos profundizar un poco más en el tema y para esto, contactamos a algunos expertos. Revisa a continuación más detalles sobre esta forma de dar a luz.

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¿Qué es un parto humanizado?
El parto humanizado, o respetado como también se le conoce, “es un parto en que la pareja participa del proceso y expresa sus necesidades y preferencias con anterioridad, con el objetivo de que el nacimiento sea tan natural como sea posible”, aseguran expertos de la Clínica Universidad de los Andes.
Sin embargo, según Mónica Guitart, matrona jefe del Servicio de Ginecología, Obstetricia y Neonatología de Clínica Santa María, en Chile existe una gran tendencia al parto por cesárea, llegando a un 76% en el sistema privado y a un 37% en el sistema público.
Por esto, tener la opción de un parto humanizado es muy importante, ya que, como expresa el Programa Chile Crece Contigo “es un compromiso con la promoción de una atención centrada en las necesidades de la mujer, con el establecimiento de un vínculo con su recién nacido(a) y con la participación activa de la pareja o persona significativa durante todo el proceso del nacimiento”.

Características de un parto humanizado
El ginecólogo Carlos Burgo, explica en su página Parto Humanizado que algunas de las características del parto respetado son:
–No intervenir o interferir rutinariamente en este proceso, no habiendo una situación de riesgo evidente.
–Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer o pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia.
–Respetar intimidad del entorno durante el parto y nacimiento.
–Favorecer la libertad de posición y movimiento de la mujer durante todo el trabajo de parto.
–Promover el vínculo personalizado entre la pareja y el equipo de asistencia profesional.
–Respetar la necesidad de elección de la mujer de las personas que la acompañarán en el parto.
–Cuidar el vínculo inmediato de la madre con el recién nacido, evitando someter al bebé a cualquier maniobra de exámenes innecesarios.

No a la violencia obstétrica
La violencia obstétrica en palabras simples es cuando las mujeres sufren malos tratos antes y durante el parto, haciendo que un momento tan lindo y especial se vuelva incómodo y doloroso.
La psiquiatra española Ibone Olza, en su trabajo “Estrés postraumático secundario en profesionales de la atención al parto”, asegura que el 94% de las matronas entrevistadas durante su investigación había observado violencia obstétrica durante su formación y que un 80% se había sentido presionada a ejercerla.

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