El gobierno de México evalúa la continuidad de los envíos de petróleo a Cuba ante la posibilidad de que Estados Unidos adopte represalias por esta política, de acuerdo con información difundida por Reuters y basada en fuentes cercanas a las discusiones internas del gabinete federal.
Las alternativas que se analizan incluyen suspender completamente los envíos, reducirlos o mantenerlos sin cambios. La Presidencia de la República reiteró a la agencia que México ha sido históricamente solidario con el pueblo cubano y que tanto el suministro de crudo como el acuerdo para contratar médicos cubanos responden a decisiones soberanas.
Mientras tanto, el gobierno cubano no ha emitido comentarios. Un funcionario de la Casa Blanca señaló a Reuters que Washington considera que Cuba enfrenta su crisis por decisiones propias y advirtió que no habrá más petróleo ni recursos provenientes de Venezuela.
México se ha convertido en el principal proveedor de crudo para la isla, lo que ha elevado el costo geopolítico en su relación con Estados Unidos. En enero, el buque Ocean Mariner arribó a La Habana con 86 mil barriles de combustible mexicano, según el Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró recientemente que México continuará apoyando a Cuba con petróleo y ayuda humanitaria, al considerar que la isla atraviesa condiciones difíciles. Aseguró que los envíos no afectan a la población mexicana y forman parte de una tradición diplomática que se mantiene desde que México se opuso al bloqueo estadounidense en 1996.