Estados Unidos lanzó una advertencia directa al gobierno de Daniel Ortega tras el anuncio del mandatario nicaragüense de que no volverá a haber elecciones en el país. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington “no se quedará de brazos cruzados” ante lo que calificó como una profundización de la represión y una amenaza a la estabilidad regional.
Las declaraciones de Rubio surgieron luego del discurso de Ortega durante el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, donde aseguró que Nicaragua no celebrará más comicios y que la Asamblea Nacional aprobará leyes para bloquear a la oposición. El presidente, acompañado de su esposa y copresidenta Rosario Murillo, sostuvo que no permitirá que “los golpistas” intenten recuperar el poder.
Rubio señaló que estas afirmaciones evidencian “la verdadera naturaleza autoritaria” del gobierno y recordó que Estados Unidos ya ha sancionado a funcionarios nicaragüenses por violaciones a derechos humanos y procesos electorales fraudulentos. Organismos internacionales como la CIDH y WOLA también condenaron el anuncio, calificándolo como incompatible con los principios democráticos.
La oposición nicaragüense consideró que Ortega simplemente confirmó la desaparición de la democracia en el país, recordando que desde 2021 los principales candidatos opositores fueron detenidos y posteriormente exiliados. Expertos y observadores electorales han denunciado durante años que el régimen ha utilizado reformas legales y represión para perpetuarse en el poder.
Ortega, quien gobierna Nicaragua desde 2007 en su segunda etapa presidencial, ha impulsado reformas constitucionales que ampliaron su mandato, eliminaron contrapesos y consolidaron a Murillo como copresidenta. Estas medidas han sido criticadas por la ONU, la OEA, Estados Unidos y el Parlamento Europeo.